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LOCURA DE MADRUGADA (REFLEXIÖN)

 


   Anoche me asusté, tuve una sensación tan extraña como real mientras intentaba escribir un nuevo capítulo de mi nueva novela. ¡Me di cuenta que me quedé atrapado en los cuentos!
    Fui hasta la heladera y saqué una jarra de agua, agarré el vaso que me regaló Claudia y me serví un trago como si fuese un coñac que uno necesita degustar en pleno invierno para darse calor y la bebí de un sorbo. Comencé a transpirar y me dolían todos los músculos de mi jodido cuerpo. Y si bien ya estoy acostumbrado a estos embates del inicio de mi vejez, largué un insulto al aire de esos que se escuchan hasta en el mismísimo infierno.
   Regresé a la computadora y me di cuenta que nada había cambiado, seguía enfrascado en un nuevo cuento y no en la nueva novela que debo presentar en tan solo tres meses y me desesperé de tal manera que la apagué y tomé el celular para chusmear un poco en Facebook. "Eso es lo bueno de las redes sociales"-me dije-, lo sacan a uno de un entuerto y hasta puede servir para limpiar un poco las ideas. ¿Limpiar las ideas? ¿Pero que mierda estoy diciendo? si las redes sociales en mayor o menor medida solo sirven para llenarse de hipocrecía, aunque también están las amistades que siempre están sea la hora que sea para rescatarnos si uno escribe alguna boludez, aunque también están los otros, que como tiburones hambrientos salen a buscar la carne fresca por política, fútbol o vaya a saber uno que mierda.      
   Tampoco el Facebook es la solución-me dije-. ¿Entonces? ¿Deberé conformarme con ser un contador de cuentos nada más? ¿A eso se resumirá de hoy en adelante mi vida literaria?. Ah pero tengo mis poemas, "son linditos" me dijo una vecina trasnochada que me dejó un comentario en el blog. ¿Linditos? ¡Vieja de mierda! -le grité al monitor-. ¡Yo creía que al menos eran algo digno!
Pero, ¡le estoy gritando a un monitor!. ¡Me estoy volviendo loco!

    ¿Todo será producto de los entes que han llegado a Ciudadela y no me dejan seguir con la historia?

   Por suerte llegó el amanecer, me encerraré en mi sarcófago a descansar.

   Mañana por la noche veré como salgo de este entuerto...



LO QUE SOY (POEMA)


He garabateado versos de estación 
y poemas de ocasión.
He mutilado palabras 
traspasando los límites de lo incorrecto.

He caminado sin rumbo.
dejando detrás al tiempo,
con el solo fín de que la brisa
roce mi cara para sentirme vivo.

He dominado a mis escritos
para luego liberarlos a su suerte
por el simple hecho de verlos
recorrer sus propios senderos .

En definitiva creo que he sido 
rehén de mis propias historias
y eso me ha convertido 
en el  gran responsable de mis locuras...


SOPORTARÉ (POEMA)





 Resistir ante los embates de la desesperanza,
buscarte en los espacios sin tiempo,
padecer cada una de las derrotas.

Es darme fuerzas y salir con mas ahínco a buscar indicios
que has dejado diseminados entre cartas gastadas,
aromas entrañables y cenizas en un lecho consumido.  

Mi amor existe, no muere asi nomás, no acepta
tus desplantes, por que mi corazón sabe
de esas cosas, por que las ha sufrido por ti.

Si quieres puedes ser malvada, única, cínica 
también encantadora, y despiadada.
Si quieres puedes dominarme a tu antojo.

Igual soportaré, aunque digan que me entregué
a la nada, aunque comenten por lo bajo
que ya he sido herido de muerte por tu desamor... 


FLORES MUERTAS (POEMA)






Paisaje amurado en un cuadro 
de mi desgastada pared.

Sueños que invaden  mi soledad
de amores que regresan del pasado.

La vida transcurriendo en las mañanas
sin poder alcanzar una efímera felicidad.

El cielo gris plomizo 
cayendo pesadamente sobre mi cabeza.

Todo resume a mis existencia
que hoy huele a flores muertas... 

MAGIA NEGRA (POEMA)




Encontré perdido entre las páginas de un viejo libro,
un sueño que entre penumbras se fue haciendo paso.

Y te ví sentada bajo un inmenso árbol dando toda la sensación
de ser una hechicera que con su magia vendría a salvarme.

Pero de pronto te desdibujaste y ya no estabas,
y las pesadillas regresaron a mi vida transformadas en tormentos,
desparramando angustias por doquier.

Hoy me siento atrapado en mis propios silencios,
es que  no puedo gritarte por que tu rostro
estalló en mil pedazos.

Ya nada parece real para mí,
todo es parte del viejo libro que ahora
se transformó en un acto de magia negra... 








PACTO INCUMPLIDO (CUENTO)

 



   Octavio golpeó la puerta como tantas veces lo había hecho en el pasado de esa casa donde esperaba reencontrarse con su querida Maríjose que aún y supuestamente habitaba ese lugar.

   Alguien finalmente atendió, era una mujer que lo observó sin decirle palabra alguna, su cara mostraba asombro por ver a aquel que decidió irse veinte años atrás  y que juró nunca regresar.

   -¿Octavio sos vos?-le preguntó la mujer de ojos café y mirada tierna.

   Él se quedó en silencio y solo asintió con su cabeza.

   -¡Volviste!-exclamó ella ahora demostrando una gran felicidad por volver a verlo.

  Sin mediar palabra Octavio se dió media vuelta y se fue. Mientras caminaba no quiso mirar atrás, no quiso escuchar los gritos de Marijose que desesperada lo llamaba.

  Octavio finalmente se dio cuenta que esa mujer ya no era su amor del pasado, no podía serlo, su Marijose era tan bella que todos en el barrio la deseaban  y él tuvo la fortuna de ganarse su corazón.

   Pero un día la vió con otro hombre y decidió marcharse para nunca regresar, se lo prometió a sí mismo una y mil veces aunque siempre intimamente supo que no podría cumplir con su promesa y regresaría a buscar al amor de su vida.

   Marijose ahora se había convertido en una señora en la que en su cuerpo el inexorable paso del tiempo había hecho su trabajo.

   Octavio se dirigió al viejo bar del barrio dónde alguna vez le pidió a su Marijose que sea su novia. Ingresó y se dio cuenta al instante que nada había cambiado, todo parecía haberse detenido en el tiempo y hasta divisó que tenían colgados detrás de la barra los banderines de los clubes de la zona. Argentino de Mataderos y Albariños de Lugano. El dueño del lugar, un hombre de unos cuarenta años se acercó a su mesa y le habló.

   -Hola Octavio-lo saludó con familiaridad.
   -¿Usted me conoce?
   -¿Te empastillaste o qué?-comentó el dueño un tanto extrañado.
   -Es que yo...
   -Dale, dejate de joder, ¿vas a tomar lo de siempre?
   -Sí-respondió dudando.

   El tipo se alejó para ir a preparar el café y la ginebra que Octavio tomaba todas las mañanas antes de irse a trabajar.

   De pronto ingresó una joven mujer de una gran belleza. Su armonioso cuerpo, sus ojos color café  y su mirada que desparramaba una desarmante ternura podrían enamorar a cualquiera a primera vista. Se acercó a la mesa de Octavio y lo besó en los labios. Era Marijose.

   -Apurate mi amor o vas a llegar tarde al trabajo-le dijo.

   Él guardó silencio y ella lo observó extrañada. Se dio cuenta al instante de que su novio no estaba bien.

   -¿Te sentis mal?
   -Es que recién fui a tu casa y ..
   -¿Viniste a casa? ¿Y porqué no tocaste el timbre?
   -Sí que lo hice.
   -Entonces no anda, le voy a decir a papá que lo arregle.
   -El timbre anda-dijo él.
 
   Marijose lo miró nuevamente extrañada.

   -Octavio, ¿estás bien?
   -Si, si-respondió él tartamudeando.
   -Bueno, entonces me voy a la peluquería a trabajar, nos vemos a la tarde-le dijo para luego besarlo nuevamente en los labios y salir moviendo su armonioso cuerpo.

   El dueño del bar la miró de reojo tratando de evitar que Octavio se diera cuenta y se acercó a la mesa para servirle el pedido.

   -¿Te lo anoto en la libreta?
 
   Octavio no respondió y el dueño del bar supuso que su silencio significaba una afirmación.
Se tomó de un trago la ginebra y luego el café, se levantó de su silla, y caminó hasta la puerta del bar. En ese momento ingresó un anciano que lo tomó de un brazo y se lo llevó a un costado.

   -¿Dónde te pensás que vas?-le preguntó.
   -A mi casa.
   -¿A sí?
   -Sí
   -No señorito-dijo el anciano-, de acá no te vas hasta que te quede claro que volveré para cobrarme la deuda que tenés conmigo.
   -¿Deuda? ¿Qué deuda?
   -No te hagas el boludo, ya sabés.
   -Yo a usted no lo conozco.
   -Si que me conocés, firmaste un contrato conmigo hace muchos años.
   -Le repito señor, no lo conozco.
 
      De pronto dentro del bar se desató una especie de tornado y los dos hombres fueron succionados.
   Instantes después se encontraban en un departamento de mala muerte en el barrio de Balvanera.

   -¿Dónde estamos?-preguntó Octavio.
   -¿Tampoco te acordás de este lugar?
   -No, en lo absoluto.
   -Acompañame a la habitación.

   Octavio dudó un momento pero acató el pedido del anciano.

   -Entrá ahí-le indicó el viejo.

   Octavio ingresó a la habitación y quedó horrorizado por la dantesca escena que vio.
   Marijosé y otro hombre se encontraban acostados desnudos sobre la cama bañados en sangre y ya fallecidos.

   Octavio ahora se vió a sí mismo con su camisa ensangrentada y con un gran cuchillo en su mano derecha que tambien lo estaba. Inmediatamente lo arrojó al piso.

   -¿Ahora recordás?-le preguntó el anciano.
   -Usted es... el diablo
   -Por fín me reconocés. Firmaste con tu sangre y la de tu novia a la que asesinaste para  que tu alma y la de ella sean mías una vez que te despidas de este mundo. A cambio de eso, te saqué de encima este quilombo que incluía haber matado también al amante de tu novia y te hice regresar veinte años al pasado para que revivas y recompongas tu relación con ella. De esa manera esto nunca ocurrirá y vivirás feliz durante veinte años, luego vos y ella serán míos.
   -Pero hoy la fui a buscar a su casa y ella estaba...
   -¿Vieja?, sí, pero después en el bar la viste nuevamente joven como vos lo estás ahora.
   -Es una locura-expresó Octavio mientras corroboraba que su aspecto había cambiado.
   -No, es un pacto que hiciste conmigo ya que soy el diablo, pero como vi que te obnubilaste tuve que traerte hasta acá para que recuerdes lo que te puede pasar si no cumplís. Ahora te regresaré al bar y volveré a buscarte allí en veinte años.
 
   Se desató un nuevo tornado y poco después Octavio y el diablo estaban de regreso en el bar. El dueño se encontraba suspendido en el tiempo.

   -Ya sabés-dijo el anciano-disfruten mucho de estos veinte años, luego serán míos.

   Dicho esto, el diablo salió del bar soltando una ruidosa carcajada y el dueño del bar volvió a su estado natural.

   Desde ese momento Octavio fue feliz durante esos veinte años pero un día el contrato finalizó y él diablo caracteriazado como el anciano regresó al bar para llevárselos a los dos, pero no los encontró. Se dirigió a la casa de Marijose y tampoco estaban allí.

   -¡Octavio!-gritó furioso-¡Soy el diablo y voy a encontrarlos pronto para cobrarme la deuda que tenés conmigo!

   Invocó a sus fieles servidores del infierno y estos recorrieron toda la ciudad hasta que lo encontraron en una vieja iglesia del sur de la ciudad. Uno de ellos avisó a su amo quién se presentó de inmediato.

   -¡Octavio!-vociferó.

   Nadie respondió.

   -¡Octavio ya sé que están acá!-repitió con más énfasis.
 
   De pronto un grupo de cincuenta sacerdotes con cruces y agua bendita se presentaron y comenzaron a atacar al diablo y su séquito y todos comenzaron a retroceder pero a su paso lanzaban bocanadas de fuego.

   Todo se convirtió en una verdadera guerra entre los demonios y los sacerdotes. Iban cayendo de uno y otro bando por efecto de los ataques que se lanzaban.

    En medio del fragor de la batalla Octavio se hizo presente acompañado por el mismísimo Papa.

   -¡Detente demonio!-gritó el pontífice-, ¡te lo ordeno en nombre de Jesucristo!  
   -El diablo lo insultaba en su dialecto derramando fuego a su paso y destruyéndolo todo.
   -¡Dije que te detengas!
   -¡Solo me detendré si viene él en persona!-contestó el demonio-. ¡Tú no eres más que un mortal!

   El Papa realizó un rezó en voz alta invocando una y otra vez a Jesús para que intercediera y aunque logró que el diablo y su séquito retrocedieran un poco después retomaron con su ofensiva y el diablo se abalanzó sobre el pontífice a quién le giró violentamente su cabeza provocándole inmediatamente la muerte.

   -¡No!-gritó Octavio-, detente satanás voy a entregarme como acordamos.

   De pronto todo se detuvo y se palpaba una tensa calma, los sacerdotes, yacían junto a su jefe espiritual, el séquito del diablo había desaparecido. Octavio entonces se acercó al demonio y estiró sus brazos en señal de rendición.

   Todo parecía terminado pero algo sucedió impidiendo que el diablo se lo lleve. Marijose se hizo presente con una imagen de la virgen María y de San José,  el demonio entonces pegó un grito desgarrador y desapareció. Un fuerte olor a azufre se percibió en el ambiente por varios minutos.

   Desde que nació, Marijose, cuyo nombre era la combinación de los sagrados María y José fue protegida por la iglesia debido a que la niña tenía un don especial. Cuando conoció a Octavio que en latin significa octavius y que pertenecía a la octava generación de los protegidos por Dios la santa iglesia pensó en que esa unión sería la salvación para el mundo.

   Fue por eso que Octavio logró llegar tan rapidamente al Papa luego de que le contara todo al Arzobispo de la ciudad. Su santidad al enterarse de semejante problema decidió encargarse personalmente del tema.

   Octavio no asesinó a Marijose ni a su supuesto amante (que nunca existió). Todo había sido una farsa montada por el diablo para destruir lo que la iglesia protegía con tanto ahínco.

   En un comunicado, el Camarlengo anunció que su santidad había fallecido de un síncope cardíaco. Un mes después del funeral los cardenales eligieron un nuevo pontífice. La muerte de los sacerdotes fue ocultada convenientemente.  

   Octavio y Marijose se mudaron a Roma...  
 
Importante:
Este relato es una ficción de principio a fin. No existe que yo sepa ninguna Octava generación de los protegidos por Dios. Tampoco he intentado ofender a los creyentes con esta historia que solo es producto de mi imaginación.


el gallego rebelde  
 

 
 

 
 

AUNQUE YA NO ME QUIERAS (POEMA)



Voy a ser tu sostén
cuando ya no puedas estar en pie.

    Voy a ser tu puente
cuando ya no logres cruzar las aguas del olvido.

Voy a ser tu confesor
cuando te invadan tus miserias mundanas.

Voy a ser tu voz
cuando ya no puedas expresar lo que sientes.

Voy a ser el que soy 
aún sabiendo que tu amor ya le pertenece a otro.

 Voy a ser lo que tu decidas que sea,
aunque ya no creas más en mí.

Aunque ya no me quieras...