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POLILADRON (CUENTO)



La escuela estatal N° 22 Santa María de los Buenos Aires se encuentra ubicada en la calle Echeandía entre la Av. Larrazábal y Oliden del barrio de Villa Lugano en la ciudad de Buenos Aires. Allí hice la primaria y estoy profundamente agradecido a mis maestros... 

Antes que nada, deseo recordar el registro de 7°grado año 1975 que aún hoy me lo sé de memoria. Lo hago en homenaje a esos entrañables compañeros de un pasado hermoso e imborrable.

André, Bellini, Blaconá, Calello, Campanero, Casas, Castillo, Iglesias(yo)Isoldi, López, Maldonado , Martinez, Monteleone, Pidal, Quiroga, Romano, Silva, Tordo, Vega, Velázquez, Rodriguez y Di Marco.
                                                
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   Los recreos en el colegio eran sagrados y los juegos que se desarrollaban en esos efímeros 15 minutos también.
   Al ser una escuela solo para varones se podrán imaginar que el fútbol, las figuritas y en menor medida la mancha eran los entretenimientos favoritos de los pibes de aquella época. Pero, había uno que estaba fuera de toda discución y que les ganaba a los anteriores ampliamente en las preferencias de todos. El poliladron.
   No había día que no se lo jugara en alguno de los tres recreos y aunque el fútbol le disputaba palmo a palmo el primer lugar siempre terminaba ganando aquel juego que consistía en que los que elegían ser policías corrieran por todo el patio a los que elegían ser ladrones y se terminaba cuando los segundos eran apresados. 
   ¿Pero por qué sucedía esto de que un simple juego parecido a la mancha le ganara nada más y nada menos que al deporte nacional por excelencia?  
   Pués bien, creo yo, que en esa época, jugar a la pelota se tornaba dificultoso porque solo se lo podía hacer armando una gran bola de papel o comprando una bola de telgopor muy pequeña que nos vendía a precio usurero el kioskero de la esquina. 
   Dentro de ese contexto Fabían, José, Luis, Pedro, Néstor y Carlos eran expertos en jugar al poliladron. Cada año que pasaron juntos se divirtieron de lo lindo disfrutando de ese simple pero eficaz entretenimiento y lo más extraño de todo era que siendo amigos también del barrio y fanáticos de él solo lo practicaban dentro de la escuela. 
   Pero cuando llegó el final de la primaria y cada uno ya había decidido sobre su futuro (José y Fabíán irían la escuela industrial) (Pedro, Néstor y Carlos a la comercial) y Luis (el más pobre ayudaría a su padre albañil) decidieron hacer un pacto.
   Este consistía en concertar una reunión entre ellos cuando todos hubieran cumplido los 50 años para encontrarse en la puerta de la escuela el 31 de diciembre de 2013 a las 9:15 de la mañana, horario de su primer recreo e ir al patio de la misma para jugar una vez más al poliladron.

    El día llegó y pasó lo siguiente:

   Pedro le comentó a su esposa que iría a cumplir con el pacto realizado con sus compañeros, ésta soltó una sonora carcajada y pensó que era una broma de su marido. Éste la miró con desdén y salió de su casa. A sus cincuenta años recién cumplidos, Pedro era un fiscal federal muy respetado por sus colegas. Poli...

   Néstor observó su reloj, besó a su secretaria en los labios y salió del hotel no sin antes pedirle algo:
   -Llamala a mi esposa y decile que voy a llegar tarde-. Poco después se subió a su auto y rumbeó para la escuela. Néstor era un empresario exitoso pero muy corrupto.  Ladron...

   Carlos se sacó el chaleco anti balas, abrió su casillero y dejó su uniforme de policía guardado. Salió de la seccional y tomó un colectivo que lo dejaba a dos cuadras de la vieja escuela. Poli...

   Luis extendió su mano y recibió los $1500 pesos que le pagaron por la dosis de cocaína, se los puso en el bolsillo y le sonrió a su comprador: 
   -Te espero mañana.
   -Dale-le dijeron-, pero tratá de que sea de mejor calidad que ésta.
   -Me prometieron que así será.
   Poco después salió de la villa rumbo a la escuela para encontrarse con sus viejos compañeros. Ladron...

   José saludó al jefe de guardia del penal donde trabajaba, salió por el gran portón y fue en la busqueda de su auto, miró su reloj y supo que era tarde y que debía acelerar el paso para llegar al encuentro. Poli...

   Fabián nunca llegó al encuentro, era más importante su carrera política como diputado de la nación que esa pavada del pacto realizado 38 años atrás. No cumplió con lo que prometió. 

   ¿Ya se dieron cuenta de qué le gustaba jugar a Fabián en el Poliladron?...

   Cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia.

   Fin    

      

  

    

   
  

   

   
          
   

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